Primeros pasos
Cómo dar de alta tu restaurante en las plataformas de reparto
Dar de alta un restaurante en Glovo, Uber Eats o Just Eat lleva de tres a seis semanas, y la mayor parte de ese tiempo es papeleo de la plataforma avanzando al ritmo de la plataforma. Tu parte es más pequeña de lo que parece: una página con los datos fiscales, la carta con los precios cerrados y una carpeta de fotos. Aquí tienes el orden real en que ocurren las cosas, cuánto tarda de verdad cada etapa y el puñado de detalles que suman dos semanas sin que te des cuenta.
El orden en que ocurre
Nadie publica esta secuencia, y por eso hay tantos restaurantes que se quedan a medias. Aquí está, con duraciones honestas. Las etapas se solapan: ese es todo el truco para hacerlo en tres semanas en vez de en ocho.
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01
Elegir las plataformas y abrir las dos a la vez
1 díaDos plataformas, en paralelo. No una primero y la otra más adelante: el motivo está en el apartado siguiente.
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02
Llegar a un gestor de cuentas de la plataforma
3–7 díasPuedes rellenar el formulario público y esperar tu turno en la cola, o puede presentarte alguien que habla con ese gestor todas las semanas. El segundo camino es más rápido y es el único en el que todavía puedes preguntar cosas antes de firmar.
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03
Firmar el contrato
1–2 semanasEsta es la etapa más larga y no depende de ti. Un contrato bilateral, con su modelo y al ritmo de su departamento jurídico. Insistir con educación ayuda. Nada más ayuda.
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04
Montar la tienda
3–7 díasLa carta, las categorías, los nombres de los platos, las descripciones, los precios, los modificadores, los combos, las fotos, el horario y el tiempo de preparación. Esto puede y debe avanzar mientras el contrato sigue su curso, para que la tienda esté lista el día en que te dan acceso.
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05
Formar a la cocina, hacer un pedido de prueba y abrir
2–5 díasAlguien de tu equipo aprende cuatro botones. Después sale un pedido de verdad a una dirección de verdad, para ver qué aspecto tiene la comida al cabo de veinticinco minutos dentro de una bolsa. Solo entonces la plataforma revisa la tienda y la enciende.
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06
Publicidad y el trabajo de cada día
continuoCampañas, pruebas de fotos y de nombres, valoraciones, respuestas a las reseñas. A partir de aquí deja de ser un proyecto y pasa a ser una rutina.
Tres semanas es el escenario bueno: papeleo listo el primer día, alguien montando la tienda en paralelo y un gestor que contesta. Seis semanas es el escenario normal.
Por qué las apps hablan de días y luego son seis semanas
Lee las páginas de las propias plataformas y el retrato es mucho más alegre: unos días entre la solicitud y los primeros pedidos, una semana desde el registro hasta vender. Después hablas con quien ya ha pasado por ello en Barcelona y te dice seis semanas. Todo el mundo está diciendo la verdad. Lo que pasa es que no están cronometrando lo mismo.
Las plataformas cronometran su parte: desde una solicitud completa hasta una tienda encendida. Solicitud, verificación, carga de la carta, apertura. Si el papeleo está en orden, si la carta existe ya en un documento y si no hay nada que negociar, eso pueden ser días de verdad.
Tú cronometras todo lo demás: desde el «deberíamos estar en reparto» hasta que entra el dinero. Ahí caben localizar el domicilio fiscal, esperar a un jurídico, decidir cuánto cuesta una hamburguesa en la app, renombrar doscientas fotos y descubrir que la crema no viaja. Nada de eso está en el cronómetro de la plataforma y todo está en el tuyo.
Así que planifica seis semanas y alégrate si son tres. La diferencia entre las dos cifras está hecha casi por completo de decisiones que todavía no ha tomado nadie, y eso es una buena noticia: las decisiones son justamente la parte que depende de ti.
Empieza en dos apps, no en una
El instinto es probar una app, ver cómo va y añadir la segunda más adelante. Te cuesta meses. Las apps no comparten público: en Madrid, como en Valencia, una pesa más entre quien busca en inglés y acaba de llegar a la ciudad, otra entre quien entró por un descuento, y la tercera tiene menos tráfico pero casi ninguna competencia en tu categoría. Estar solo en una es ser invisible para los clientes de la otra, y no son las mismas personas.
Hay un segundo motivo, y pesa más. El algoritmo de cada plataforma juzga a una tienda nueva por sus primeras semanas: conversión, cancelaciones, tiempo de preparación, valoración. Ese reloj arranca el día que abres. Tener dos relojes en marcha a la vez significa que dentro de seis semanas tienes dos tiendas con historial en lugar de una, y el historial es de lo que están hechos los resultados de búsqueda.
El orden práctico: abrir juntas las dos apps más grandes de tu ciudad y sumar la tercera cuando las dos primeras vayan estables. En ese momento la tercera casi no da trabajo, porque la carta, las fotos y los precios ya existen y solo hay que copiarlos.
Un aviso para quien haya sacado una lista antigua de internet: en España las plataformas que están sobre la mesa son Glovo, Uber Eats y Just Eat. Deliveroo cerró sus operaciones en España el 29 de noviembre de 2021 y no es una opción de alta. Se fue justo después de la Ley Rider, la norma de 2021 que obliga a las plataformas de reparto a tener a los repartidores en plantilla en lugar de como autónomos. Esa ley es también el motivo de que la estructura de costes del reparto en España no se parezca del todo a la de otros países europeos: aquí el reparto lo paga una empresa con nóminas.
Lo que te van a pedir
Aquí tienes la lista entera. Cabe de verdad en una página y es prácticamente la misma en todas las plataformas, con algún campo arriba o abajo. Reúnelo todo de una vez, en un único documento, y el resto del proceso deja de estar esperándote a ti.
Ve tachando según lo encuentres. No se guarda nada en ningún sitio; esto sirve solo para ver lo que falta.
Datos de la empresa
Operación
La carta y los precios
Fotos
Nada de esta lista sustituye a lo que la normativa ya le exige al local y que las plataformas rara vez piden: los procedimientos de seguridad alimentaria basados en el APPCC, la formación en manipulación de alimentos, la información de alérgenos y las hojas de reclamaciones. Además, buena parte de los ayuntamientos y de las comunidades autónomas exigen un seguro de responsabilidad civil para la actividad. Qué se aplica exactamente en tu caso se confirma con tu ayuntamiento y con tu asesor, no con nosotros.
Esa es la lista completa. Los nombres de los platos, las descripciones, el orden de las categorías, las palabras clave, la imagen de portada, la publicidad, las respuestas a las reseñas: nada de eso entra aquí, porque nada de eso es información que solo tengas tú. Es trabajo, y el trabajo lo puede hacer otra persona.
Hay un punto de la lista que hace falta antes de lo que la gente supone: la carta. Uber Eats pide una copia de la carta dentro de la propia solicitud, no después de aprobarla, y el resto la revisa antes de encender la tienda. Una carta que solo existe en la cabeza de alguien basta para atascar el primer paso de todos.
Cómo llegan los pedidos a la cocina
Te van a pedir que elijas una opción, y la respuesta honesta es que depende de tu barra, no de cuál es mejor técnicamente.
Una tablet de la plataforma. Algunas te entregan una con su app ya instalada. Va bien cuando la cocina no tiene aparatos de sobra y nadie quiere hacerse cargo de uno. También significa una cosa más en la barra que sirve para una sola función.
Tu propia tablet o tu móvil. Es la opción más común. La app se instala en Android o en iOS y, si estás en dos plataformas, acabas con dos apps en el mismo aparato, lo cual no es problema. Déjalo enchufado. Una tablet sin batería a las ocho de la tarde se ve exactamente igual que un restaurante cerrado.
El navegador del ordenador de la caja. Los pedidos llegan al panel de gestión web. Funciona bien si ya hay una pantalla que alguien mira de todas formas, y funciona mal si esa pantalla está en un despacho del fondo.
Directamente en el TPV. Si ya trabajas con un sistema de caja, los pedidos pueden caer dentro en lugar de en una segunda pantalla: una sola pantalla y un solo juego de comandas. No todos los TPV que se usan en España tienen integración lista con todas las plataformas, así que pregunta a tu proveedor de software antes de contar con ello. Es además la opción que más tarda en configurarse, así que suele dejarse para después de la apertura.
Elijas lo que elijas, el aviso tiene que oírse desde donde se hace la comida. El error de instalación más caro es un aparato pitando en una sala donde no hay nadie: cada minuto sin respuesta cuenta contra tu tiempo de preparación, y el tiempo de preparación es uno de los criterios por los que la app te coloca en el listado.
Fija los precios antes de abrir
Esta es la parte que no puedes delegar ni aplazar, porque la tienda abre con los precios que tenga dentro. En corto: la plataforma cobra una comisión sobre el importe que paga el cliente — en Europa suele moverse entre el 25 % y el 30 %, con tu tarifa concreta escrita en tu contrato — mientras que la comida te sigue costando exactamente lo mismo que antes. Si copias los precios de sala, esa comisión sale directa de tu margen.
Por eso el reparto lleva su propia lista de precios, normalmente entre un 25 % y un 30 % por encima de la sala. Empieza por la parte baja: una tienda nueva no tiene ni valoración ni posición, y ser lo bastante barato como para que alguien te pruebe vale más que tener el precio correcto y que no te vea nadie. Subir un precio dentro de tres meses son cinco minutos.
Dos cosas que en esta fase se olvidan y luego se lamentan. El envase entra en el coste del plato, plato a plato, y no como una estimación general sobre la carta: caja, tapa, bolsa y servilleta suman entre 0,40 € y 0,60 €, y eso es dinero de verdad en el pedido número trescientos. Y las promociones salen de tu precio, no de la comisión de la plataforma, así que los platos que pienses meter en campaña necesitan otro 10 % o 15 % desde el primer día, solo en esos platos.
Falta el IVA, que cambia según la línea de la carta: la comida servida va al 10 % y el alcohol al 21 %, y la comisión de la plataforma te llega con 21 % de IVA en la factura. No cierres la lista de precios sin pasarla por tu asesor.
Las cuentas las hicimos con calma, con una calculadora en la que puedes meter tus propias cifras, en cómo calcular los precios de la carta para el reparto. Y si quieres ver antes qué le hace la comisión a la facturación de cada pedido, está desglosado en cómo la comisión cambia la economía del reparto. Haz eso antes de mandarle una lista de precios a nadie.
Lo que de verdad retrasa una apertura
No son las plataformas. Por nuestra experiencia, cuatro cosas explican casi todas las aperturas que se retrasan, y las cuatro se resuelven en una tarde.
Los datos de la empresa llegando de uno en uno. El NIF el lunes, el IBAN el jueves, el domicilio fiscal la semana siguiente porque resultó que no era la dirección del local. Cada campo que falta es otra ida y vuelta por el correo de alguien. Rellena el bloque entero de ahí arriba antes de la primera conversación y esta etapa desaparece.
Fotos llamadas IMG_4471.jpg. Doscientos archivos y ninguna manera de saber cuál es la hamburguesa. Renombrarlas no es el plan favorito de nadie para una tarde, pero es una tarde, y sin eso la tienda no se puede montar.
Una carta que nunca ha ido dentro de una bolsa. Una cosa se derrama, otra se reblandece, otra llega deshecha. Te enteras en el primer pedido real, por una reseña de una estrella, y a partir de ahí estás arreglando la carta y la valoración al mismo tiempo. Manda un pedido a una dirección real antes de abrir: es la prueba más barata de todo el proceso.
Que nadie sea el dueño del aparato. «El equipo ya lo sabe» no es lo mismo que una persona con nombre y con esa función. Los turnos cambian. Quien recibió la formación libra el sábado. Nombra a alguien y asegúrate de que todos los turnos conocen los cuatro botones, no solo quien estaba ese día.
Cómo es el primer mes
Ajusta aquí las expectativas, porque las primeras semanas se ven peor de lo que son y hay muchos restaurantes que se asustan y empiezan a tocar cosas en el peor momento posible.
El algoritmo te está estudiando. A una tienda nueva se la enseña primero a un público pequeño mientras la plataforma observa cómo se comporta la gente: si piden después de abrir la carta, si cancelas, cuánto tardas de verdad. De dos a cuatro semanas de rodaje es lo normal. No hay nada roto.
La publicidad cuesta más al principio. Sin historial de pedidos detrás, cada clic se cotiza más caro. Se estabiliza. Cuenta con que el primer mes será el menos eficiente que vas a tener.
Un día suelto no dice nada. Ocho pedidos ayer, dos hoy: eso es el tiempo, un festivo, una obra en la calle o cuántos repartidores estaban conectados. Mira la semana. Mejor el mes. La única cifra que merece la pena revisar a diario es si la tienda está realmente abierta en la app, porque las plataformas cierran tiendas de forma automática después de una tanda de cancelaciones y a la cocina no la avisa nadie. Cómo se ve eso desde dentro lo contamos en el caso de la tienda que se quedó casi sin pedidos.
Hacerlo por tu cuenta: dónde están los formularios
Si prefieres llevar esto sin nadie de por medio, es una decisión perfectamente razonable y aquí tienes dónde empieza cada una. Son las páginas de las propias plataformas, no las nuestras.
Glovo
El registro va por el portal de partners. La página pública cuenta poco — los requisitos aparecen en la conversación que viene después, no antes.
Uber Eats
Formulario de solicitud público. Pide la dirección del local, una licencia y una copia de la carta, y verifica la empresa antes de dejarte subir nada.
Just Eat
Alta por el formulario de restaurantes, y después contacta el equipo comercial. Es donde con más claridad te van a pedir NIF, epígrafe del IAE, licencia o declaración responsable e IBAN.
Del lado español hay un segundo grupo de ventanillas, y esas no tienen nada que ver con el reparto: el alta censal con el epígrafe del IAE se presenta en la Agencia Tributaria con el modelo 036 (el 037 simplificado se suprimió en febrero de 2025), la licencia de actividad o la declaración responsable se tramita en el ayuntamiento de Barcelona, de Madrid o de donde esté el local, y la inscripción sanitaria va por el registro de tu comunidad autónoma. Si el establecimiento ya está abierto y funcionando, todo eso lo tienes: solo hay que reunirlo en un sitio.
Lo que ninguna de esas páginas hace es decirte cuánto cobrar, escribir nombres de platos que aparezcan en las búsquedas o señalarte cuáles de tus platos no deberían ni entrar en la app. Esa parte no está en el formulario.
Preguntas que nos hacen
¿Cuánto se tarda en dar de alta un restaurante en una app de reparto?
De tres a seis semanas entre la primera conversación y el primer pedido. Las plataformas anuncian menos —hablan de días, o de una semana desde el registro hasta vender— porque están cronometrando su parte, de la solicitud completa a la tienda encendida. El restaurante cronometra todo lo que hay alrededor: papeleo de la empresa, precios de reparto, fotos y el contrato, que es la etapa suelta más larga, entre una y dos semanas, y avanza al ritmo de la plataforma y no al tuyo. Montar la tienda lleva de tres a siete días y puede ir en paralelo con el papeleo: así es como la versión rápida se mantiene rápida.
¿Qué documentos piden las plataformas de reparto a un restaurante en España?
La razón social y el NIF de la sociedad —el antiguo CIF— o el NIF del autónomo titular, el DNI o NIE de quien firma, el alta censal en Hacienda por el modelo 036 con el epígrafe del IAE que corresponda a la actividad, la licencia de actividad del ayuntamiento o la declaración responsable de apertura según el municipio, la inscripción sanitaria del establecimiento, un IBAN español a nombre del negocio para los cobros, la dirección del local y el domicilio fiscal cuando no coinciden, y una persona de contacto con móvil y correo. Además de documentos te piden el horario, un tiempo de preparación realista y la carta con los precios finales y los alérgenos.
¿Necesito el registro sanitario RGSEAA para vender en las apps?
Normalmente no. Un restaurante que elabora y sirve al consumidor final dentro de su propia comunidad autónoma se inscribe en el registro sanitario autonómico, que es un trámite distinto y más sencillo. El RGSEAA, el registro estatal, entra en juego cuando la actividad va más allá de eso: cocinas centrales que abastecen locales en varias comunidades, obradores que distribuyen fuera de la suya o catering con eventos en varias regiones. Lo que se aplica a tu caso depende de tu comunidad autónoma: confírmalo con ella y con tu asesor antes de dar nada por hecho.
¿Empiezo en una plataforma o en varias a la vez?
En varias a la vez, normalmente dos. Las apps tienen públicos distintos, así que estar solo en una deja fuera a una parte grande de quien podría pedirte. Y, más importante, cada plataforma juzga a una tienda nueva por sus primeras semanas de conversión y de fiabilidad: poner los dos relojes en marcha juntos significa que dentro de seis semanas tienes dos tiendas con historial en lugar de una.
¿Qué comisión cobran las apps de reparto a los restaurantes?
En Europa la comisión se mueve por lo general entre el 25 % y el 30 % de lo que paga el cliente, y varía según la plataforma, el país, el nivel de servicio y lo que se haya negociado. Tu tarifa está en tu contrato y es la única cifra que merece la pena usar para hacer cuentas: un porcentaje publicado es una expectativa de partida, no lo que aparece en tu factura.
¿Puedo usar los precios de sala en el reparto?
Puedes, y es el error caro más común de todos. La comisión se calcula sobre el precio que paga el cliente mientras el coste de la comida sigue siendo el mismo, así que sin recargo la comisión sale de tu margen. La mayoría de los restaurantes lleva una lista de precios de reparto aparte, entre un 25 % y un 30 % por encima de la sala, con otro 10 % o 15 % en los platos concretos que piensa poner en promoción más adelante.
¿Necesito fotos profesionales para empezar?
Para empezar no, pero son la palanca más rápida que tienes. La imagen de portada decide si alguien abre tu tienda en una lista de treinta; la foto del plato decide si pide. Empieza con las mejores imágenes que tengas, con el nombre del plato en el archivo, y programa una sesión en condiciones en cuanto empiecen a entrar pedidos. Una foto floja se mejora; una que no existe, no.
¿Por qué mi tienda nueva dejó de tener pedidos después de una buena primera semana?
Comprueba primero si la tienda está de verdad abierta en la app. Las plataformas cierran tiendas de forma automática después de cancelaciones o de una tanda de pedidos sin atender, y la app no le muestra nada a la cocina: el equipo simplemente nota que aquello se ha quedado callado. Después de eso, las causas habituales son el tiempo de preparación subiendo, platos olvidados en la lista de agotados o una valoración que ha caído por debajo de la franja que favorece el algoritmo.
¿Deliveroo sigue en España?
No. Deliveroo cerró sus operaciones en España el 29 de noviembre de 2021, después de la entrada en vigor de la Ley Rider, y no hay alta que hacer. En España las plataformas con cobertura para un restaurante son Glovo, Uber Eats y Just Eat. Si te encuentras una lista de apps de reparto en España que todavía incluya Deliveroo, es señal de que la lista está desactualizada, y probablemente también el resto de lo que dice.
De dónde sale esto
- Los plazos
- Salen de nuestras propias altas de restaurantes en Lisboa en Uber Eats, Glovo y Bolt Food. Son con lo que planificamos y lo que hemos visto repetirse, no un nivel de servicio publicado por ninguna plataforma. Tu ciudad y tu gestor pueden variar.
- La cifra de comisión
- La franja del 25 % al 30 % es un rango europeo general, puesto aquí para que puedas hacer cuentas gruesas antes de tener contrato. No publicamos la tarifa de ninguna plataforma con nombre y apellidos: esas condiciones se fijan restaurante a restaurante y país a país, así que un número pegado a una marca estaría mal para casi todo el que lo leyera. Usa la tarifa de tu propia factura.
- Qué hemos comprobado
- Las páginas de alta de Glovo, Uber Eats y Just Eat se leyeron el 24 de agosto de 2026. Los trámites españoles — alta censal por el modelo 036, que desde febrero de 2025 sustituye también al antiguo 037, y epígrafes del IAE de los grupos 671 a 673, licencia de actividad o declaración responsable municipal, e inscripción sanitaria autonómica frente al RGSEAA estatal — se contrastaron con la normativa vigente y con la información de la Agencia Tributaria. Todas esas páginas cambian. Donde un detalle nuestro y uno suyo no coincidan, cree el suyo.
- Qué hemos dejado fuera
- En esta página no aparece ningún cliente, ninguna cláusula de contrato ni ninguna cifra comercial de ningún restaurante ni de ninguna plataforma. Y nada de esto es asesoramiento fiscal, jurídico ni financiero: lo que se aplica a tu caso se confirma con tu asesor y con tu ayuntamiento.
- La lista de verificación
- Marcar una casilla no cambia nada más que el contador. No se guarda, no se envía y no se recuerda nada: recarga la página y vuelve a estar en blanco.
Podemos hacerlo nosotros
Todo lo de arriba son unas cuantas semanas de atención de alguien: perseguir gestores, rellenar formularios, renombrar fotos, escribir nombres de platos que aparezcan en las búsquedas, montar combos, configurar modificadores, probar qué sobrevive a la bolsa. No es trabajo difícil. Es trabajo menudo, y compite con llevar una cocina.
Así que lo hacemos nosotros. Tenemos contactos directos en las plataformas y te presentamos nosotros mismos, montamos las dos tiendas en el panel mientras los contratos avanzan, y le damos a tu equipo una guía de una página para el aparato. Tu parte es la cocina y los precios.
Y cobramos una parte del crecimiento que traemos, medida contra tus propias cifras. Una tienda nueva no tiene cifras anteriores, así que en una apertura esa parte se calcula sencillamente sobre lo que construyamos desde cero; y si no se construye nada, no hay factura.
Cuéntanos cómo es tu restaurante
Déjanos una solicitud con tu ciudad y con lo que cocinas. Te decimos qué plataformas merece la pena abrir donde estás, qué hace falta y más o menos cuándo llegan los primeros pedidos. Sin coste y sin firmar nada en tu nombre.
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